A imagen de los hombres, las instituciones están hechas de memoria y deseo: su vida es lo que recuerdan, más lo que desean. Entre la memoria y el deseo nace la cultura. Por eso, las instituciones, que son promesas de los deseos humanos, son hijas de nuestra voluntad de trascendernos, lugar de nuestra esperanza, ámbito donde construimos la historia. Desde esta perspectiva, tiene sentido hablar de visión, misión y valores institucionales.
La visión de una institución es el futuro de su memoria, el horizonte dibujado por el sólido estímulo de la utopía. El sentido de una institución es el nexo vivo que relaciona su fundamento, contenido en su memoria, con las finalidades, que encarnan su deseo. La identidad de una institución es el fruto de la fecunda relación entre su fundamento y sus finalidades. La proyección pública y operativa de la identidad constituye la misión institucional. La cultura de una institución está conformada por su sistema de valores, que adquieren su sentido y significado a causa del fundamento institucional y en razón de sus finalidades.
La razón de ser de una institución, esto es su misión, no reside en su organización sino en su identidad, y la identidad institucional se encarna en la comunidad académica, que es la que asegura que la institución está viva, no los documentos legales, ni las estructuras, ni los proyectos.
1.4.1. Misión
Fundamentada en su lema Ciencia y Libertad, la Universidad de Medellín tiene como misión la promoción de la cultura y la formación integral de profesionales que contribuyan a la solución de problemas en las áreas de los saberes propios, mediante la docencia, el fomento de la investigación y la interacción con la sociedad.
Hemos afirmado que consideramos la misión como la proyección pública y operativa de nuestra identidad institucional. La misión define el propósito fundamental que justifica la existencia de una institución. En la situación histórica que vivimos, caracterizada por profundos cambios sociales, políticos, económicos y culturales, el mayor reto de la Universidad es afirmar su identidad y definir su misión, de modo que éstos hagan creíble su legitimación social.
Ciencia y Libertad constituyen el fundamento institucional. La Universidad de Medellín nació como un proyecto esperanzado de ser un ámbito en el que fuera realmente posible y efectivo que las juventudes se formaran en la ciencia para la libertad y en la libertad para la ciencia[7] .
La promoción de la cultura es una tarea esencial de la Universidad, tal como lo reconocen, no sólo los más rigurosos tratadistas, sino también la ley 30 de 1992 y la Declaración mundial sobre la educación superior en el siglo XXI emanada de la UNESCO. Además, la preocupación por la promoción cultural está ya presente en el Acta de Fundación.
Todas las propuestas educativas actuales y las leyes de educación que regulan su ejercicio subrayan la necesidad e importancia de la formación integral. La preocupación por señalar la integralidad como reto central de la educación es la natural reacción de los sistemas educativos, tanto ante la salvaje especialización a la que condujo la indiscriminada aceptación del modelo ilustrado, como ante el triunfo del fragmento que propone la condición posmoderna. Una propuesta de educación integral supone una concepción personalista del hecho educativo que intenta contribuir a la construcción de la persona, realidad única y compleja.
Desde sus orígenes, la Universidad de Medellín optó por la educación de profesionales, mediante la intensificación de los estudios, sobre todo los de orden práctico. Pero se propuso una formación científica de los profesionales, basada en la investigación científica y orientada a buscar la solución de los problemas colombianos[8] .
Como acabamos de ver, el Acta Fundacional propone la creación de una Universidad que, además de las funciones simplemente docentes, cumpla con una función social de modo que contribuya a buscar la solución de los problemas colombianos.
La propuesta de acotar la formación integral de profesionales y la contribución que ellos puedan hacer a las áreas de los saberes propios no pretende ser ninguna restricción limitante, sino una prudente definición del ámbito teórico y práctico que la misma naturaleza del conocimiento impone. Dicha acotación permite y propicia una construcción abierta y flexible que identifique los currículos propios de los programas de la Universidad.
Finalmente, la referencia a la docencia, al fomento de la investigación y a la interacción con la sociedad, no solamente refleja la estructura de las funciones sustantivas de la Universidad, sino que explicita el hilo conductor que ha mantenido viva y operante la experiencia original de la fundación, convirtiéndola en permanente propuesta originante de sentido institucional. Este es el ámbito en el que vive la comunidad universitaria, alimentada por la fidelidad a la memoria y por el atrevimiento creador de la inteligencia.
1.4.2. Visión
La Universidad de Medellín impulsará la educación superior mediante la excelencia académica, la cultura investigativa y la responsabilidad social, para contribuir al desarrollo regional y nacional, en el contexto internacional.
Concebimos la visión como la imagen mental de un estado futuro, tan indeterminada como un sueño y tan precisa como un objetivo, propuesta como el horizonte que guía y dirige el esfuerzo de quienes construimos día a día la Institución.
Su propia naturaleza de Universidad constituye el primer referente que caracteriza a nuestra Institución: la dedicación a la educación superior forma parte de su esencia. Pretendemos que el atributo superior trascienda lo meramente adjetivo y sea el reflejo de una propuesta de formación integral.
Nos proponemos que esta propuesta educativa esté orientada por el deseo de alcanzar la excelencia académica. Este requerimiento de calidad es el eco actual de aquella propuesta, presente en el Acta Fundacional, que reclama más seriedad y responsabilidad en la educación profesional[9] .
También la cultura investigativa está presente entre las preocupaciones y propósitos que figuran en el Acta de Fundación, que propone el establecimiento de centros de investigación y de divulgación de temas científicos colombianos [que se dedicarán a] fomentar la investigación científica, orientada a buscar la solución de los problemas colombianos. Esta meta original nos lleva a proponer la cultura investigativa, más que como un conjunto de actividades puntuales, como un ambiente natural que permita el cultivo integral de los saberes específicos y ayude al nacimiento de proyectos concretos de investigación.
Los fundadores de la Universidad se propusieron fomentar la investigación científica. Para ello propugnan por la enseñanza sin limitaciones [en una universidad que] debe cumplir, además de las funciones simplemente docentes, una función social y de orientación de la vida nacional, en sus diversos aspectos. Porque estaban convencidos de que a la universidad colombiana debe dársele una orientación más definidamente democrática para hacerla accesible a todas las clases sociales y en especial a las clases menos favorecidas, [creen que] para la solución de los problemas expuestos y el cumplimiento de los propósitos enunciados es indispensable la creación de una nueva universidad. Los anteriores fragmentos del Acta Fundacional demuestran a las claras que el sentido de responsabilidad social se enraíza en la propuesta original y fundante de la Universidad. Mantener vivo este sentido de la responsabilidad social es, además de un compromiso con la sociedad actual, la condición indispensable de fidelidad a nuestra identidad institucional.
La mejor estrategia actual para enfrentar la solución de los problemas colombianos[10] es, sin duda, contribuir al desarrollo regional y nacional, en el contexto internacional. En la nueva cultura global de la solidaridad universal, es una obligación de las comunidades académicas, tal como lo recuerda la Declaración de la UNESCO sobre la educación superior en el siglo XXI, aportar su contribución a la definición y tratamiento de los problemas que afectan al bienestar de las comunidades, las naciones y la sociedad mundial[11] .
1.4.3. Valores
Justicia, Solidaridad, Equidad, Responsabilidad, Coherencia, Respeto
Desde los postulados de Ciencia y Libertad, en la Universidad de Medellín nos proponemos formar personas cuyo ser esté en coherencia con su obrar, como seres humanos, como ciudadanos y como profesionales. Educamos personas para que actúen con responsabilidad y justicia en busca de calidad de vida para todos, con equidad y respeto a los demás y a sí mismos: ciudadanos solidarios en la construcción social[12] .
Aspiramos a que en el centro de la práctica universitaria se vivan estos valores como virtudes éticas encaminadas a la consecución de un clima favorable para la libertad del individuo. Estos valores, construidos en más de medio siglo de vida institucional, recogen nuestra tradición liberal humanista y son fruto de las virtudes intelectuales, aquellas que surgen de la inteligencia o de la razón: la sabiduría y la prudencia[13] .
En el contexto de la convivencia y de la apertura al mundo, el reto fundamental está dado por la búsqueda de la concordancia entre las raíces greco romana y judeocristiana de la cultura de Occidente, los valores seculares -pluralismo, autonomía, democracia, ciudadanía- y el resurgir de la nueva espiritualidad de la iglesia posconciliar, promotora e impulsora del desarrollo humano integral y de la libertad religiosa, en contraste con el resurgimiento de los fundamentalismos extremos que amenazan la paz y la convivencia.
En nuestra Institución es fundamental la formación de profesionales que, ante todo, sean seres humanos preparados para la convivencia, porque el desarrollo, tanto personal como social, se logra a partir de la vida en comunidad. Es preciso dar a los demás la posibilidad de determinar sus opciones y elegir la mejor, respetar sus derechos y exigirles el cumplimiento de sus deberes. Por tal motivo, el profesional egresado de la Universidad de Medellín es formado para actuar con justicia, dando a cada uno lo que le corresponde o pertenece, sin ir en detrimento propio ni de la sociedad. Con la justicia buscamos el orden y la armonía sociales[14] .
Pretendemos que nuestra comunidad académica sea conformada por personas que respeten tanto los intereses particulares como los generales, que el interés colectivo sea el interés de todos, y el legítimo interés individual sea respetado porque construye lo colectivo. Promovemos la solidaridad que se genera en la adhesión voluntaria de cada uno a las causas de los demás. Nos esforzamos por inculcar en nuestra comunidad académica el sentido solidario que promueva, en estudiantes y egresados, acciones colectivas en favor del desarrollo humano y de una mejor calidad de vida para todos los integrantes de la comunidad.
Creemos que la equidad se hace realidad en una sociedad justa y solidaria, en la cual todos vayamos más allá de la norma estricta, cuidando de no causar daño, y obrando en el sentimiento del deber y la conciencia. Nos proponemos que la equidad sea un sello de los miembros de la Universidad, seres capaces de interpretar las circunstancias de la vida buscando oportunidades para todos; personas para quienes la equidad signifique, más que considerar iguales a los hombres, reconocerlos diferentes porque son distintas sus necesidades y sus intereses, porque tienen distintas capacidades y habilidades.
La responsabilidad impulsa a las personas a reconocer y a aceptar las consecuencias de sus actos, decisiones y omisiones. Queremos que nuestra comunidad académica asuma responsablemente sus actuaciones; que quienes la formamos crezcamos diariamente, porque tomamos conciencia de nuestro papel y de la importancia de lo que hacemos o dejamos de hacer.
Entendemos la coherencia como el valor de las personas y de las instituciones cuyos pensamientos y palabras se corresponden con su obrar. Con el cultivo responsable de la coherencia institucional nos proponemos formar personas coherentes, tanto en sus actuaciones públicas como privadas. Una persona coherente entiende que el conocimiento es valioso si promueve tanto el desarrollo de los demás como su propio crecimiento. La actitud coherente de nuestra comunidad universitaria parte de la búsqueda de la verdad: este ejercicio caracteriza nuestra vida institucional.
Creemos firmemente en el respeto, condición primera para la equidad, y esencia de la justicia. Así mismo creemos que, para ser solidarios, es preciso respetar a los demás con sus necesidades y sus sueños. Nos proponemos que las personas de nuestra comunidad universitaria sean respetuosas y propicien el respeto.
