u-virtual

instagram

Twitter 512x512

 Youtube 2013 icon

facebook-hover

linkedin-hover

 

 

 

 

DIMENSIÓN OPERATIVA DEL MODELO DE AUTOEVALUACIÓN

Una vez explicado el modelo de autoevaluación con fines de acreditación institucional, interesa ahora describir su dimensión operativa, es decir, aquella que organiza, sistematiza y dispone las acciones de tal manera que esa representación ideal de una realidad presente o futura, que es lo propio de un modelo, empiece a cobrar forma y a dar sus resultados.

Con el propósito de conferirle un orden a la descripción, se presentan a continuación los siguientes aspectos: la estructura funcional del proceso, las fases metodológicas y los componentes transversales: sistematización de información y estrategias comunicativas para la vinculación de los distintos públicos.
Estructura funcional del proceso
El Comité Central de Acreditación sugirió la conformación de un equipo de trabajo para reforzar la estructura funcional de la División de Autoevaluación y Acreditación, de tal manera que pudiera cumplir a satisfacción las responsabilidades que el proceso de autoevaluación con fines de acreditación institucional conlleva. Este equipo tendría a su cargo la gestión del proyecto de acreditación institucional, bajo la dirección de la Vicerrectoría Académica, la coordinación del Jefe de la División de Autoevaluación y Acreditación y la asesoría permanente del Comité Central de Acreditación.

En este contexto, a finales del año 2005, tras un análisis de las hojas de vida de tres docentes de tiempo completo de la Universidad, que habían sido nominados por el Comité Central de Acreditación por sus perfiles de formación y su experiencia en los procesos de acreditación de programas, se decidió oficializar su nombramiento en calidad de asesores. Es así como el 16 de enero de 2006, el grupo de acreditación institucional inicia de manera formal el proceso de autoevalución con fines de acreditación institucional.

Como producto de los análisis del Grupo de Acreditación Institucional y de los alcances previstos para el proceso de acreditación institucional que, más allá de la certificación por parte del Estado, se empezó a vislumbrar como un proyecto de construcción colectiva desde el cual fuera posible avizorar la Universidad como utopía, se sugirió la necesidad de engrosar el equipo de trabajo con dos practicantes, uno de comunicación que pudiera acompañar los procesos de sensibilización, divulgación y comunicación y, el otro de ingeniería de sistemas para acompañar la implementación del sistema de información para la acreditación institucional.

De otro lado, con el propósito de conferirle un carácter más participativo a los procesos implicados en la autoevaluación con fines de acreditación institucional, se acudió a la figura de funcionarios de enlace que, en consonancia con su nombre, cumplen un papel de "mediadores" entre las distintas unidades académicas y administrativas de la Institución y el grupo de acreditación institucional

MODELO OPERATIVO DE LA AUTOEVALUACIÓN INSTITUCIONAL

 

 

La concepción de la acreditación institucional como un proyecto de construcción colectiva que, más allá de la certificación, se propone potenciar la capacidad de análisis y la disposición al auto-examen por parte de la comunidad educativa, lleva consigo un gran reto, trascender la elaboración de un informe y orientar los esfuerzos institucionales hacia la construcción de la cultura de la calidad.

Con este propósito en mente, al que se aúna el deseo de sistematizar los procesos de autoevaluación con fines de acreditación, se formularon seis fases metodológicas que implican su desarrollo. Previo a la presentación de las fases es necesario advertir que su desarrollo no es lineal y que, por ende, el orden en que éstas se presentan obedece a razones metodológicas y no estrictamente a los momentos de su ejecución.

Exploratoria: Esta fase se propuso dos objetivos fundamentales, el primero de ellos contextualizar el proyecto a partir del rastreo y la confrontación de los referentes teóricos y las apuestas metodológicas que marcan las tendencias y las perspectivas de acreditación en los ámbitos regional, nacional e internacional. El segundo objetivo se orientó al análisis, tanto de los lineamientos para la acreditación institucional propuestos por el CNA, como a los documentos de fundamentación y orientación institucional, entre ellos el PEI, el Plan de Desarrollo 2003-2006, los informes de autoevaluación institucional y de los programas, los planes de mejoramiento y los veinticinco proyectos formulados por el Comité Central de Acreditación.

Los productos que arroja esta fase son: sistematización y categorización de los veinticinco proyectos que habían sido formulados por parte del Comité Central de Acreditación, identificación de los requerimientos de información para las distintas dependencias, determinación de fuentes documentales y estadísticas para la recolección de información, definición de los mecanismos y de los procedimientos para el trabajo con las dependencias y los funcionarios de enlace.

Fundamentación y construcción teórica: Esta fase se propuso, como objetivo central, la construcción de los referentes teóricos y metodológicos propios, desde los cuales fuera posible pensar los procesos de autoevaluación con fines a la acreditación institucional. Todo ello en el marco de las tendencias, las perspectivas, los retos y las tensiones que marcan el rumbo de las instituciones de educación superior.

Entre los productos más significativos que se generaron en esta fase se tienen: el modelo de autoevaluación con fines de acreditación; el proceso de ponderación con su respectiva justificación; la reconstrucción histórica de los procesos de autoevaluación institucional; la construcción colectiva de los referentes conceptuales atinentes a la cultura de la calidad; y, el diseño metodológico para la recolección de información. Esta última actividad comprende: el diseño de instrumentos de evaluación para cada público (encuestas, diagnósticos participativos y talleres para grupos focales) y la definición de criterios para la selección de las muestras (ver anexos: formatos de encuestas, talleres con grupos focalizados y diagnósticos participativos).

Trabajo de campo: Esta fase se propuso como objetivo central la aplicación del modelo para la recolección de información. El cumplimiento de este propósito implicó un trabajo muy cercano con los distintos actores de la comunidad educativa, de tal manera que, de forma preliminar a la aplicación de los instrumentos, se adelantaron procesos de sensibilización por grupos sectorizados. Asimismo, se realizó un trabajo de acompañamiento permanente con las distintas unidades, tanto aquellas que tienen un carácter estratégico, como las que desempeñan funciones de corte operativo.

Los productos más relevantes de esta fase son: convalidación de instrumentos a partir de su aplicación en pruebas piloto; aplicación de encuestas a los distintos públicos, diagnósticos participativos que se aplicaron a todas las unidades académicas y administrativas; elaboración de talleres con grupos focales y, finalmente, la recolección y organización de la información documental y estadística

Interpretación: En la perspectiva hermenéutica, que aquí se adopta, la interpretación no es un momento independiente y aislado en el proceso investigativo; por el contrario, se sostiene que todas las fases de una investigación están siendo atravesadas por un componente interpretativo. Las opciones metodológicas que incluyen, entre otras cosas, el diseño de instrumentos, la definición de criterios para la recolección, organización y sistematización de la información son ya asuntos que comprometen altos niveles de interpretación, puesto que el hecho de optar por cierto tipo de instrumentos o de criterios, dejando de lado otros, constituye un acto cargado de intencionalidades y de conocimientos que son producto de la interpretación de las dinámicas institucionales.

Teniendo presente la observación anterior, se postula esta fase para referir el momento en que se hace explícito el propósito de interpretar, de una manera sistémica, los datos arrojados por los distintos procesos evaluativos de que fue objeto la Institución. Esta fase comprende cuando menos tres momentos, el primero de ellos apunta a la conversión de los datos, provenientes de diversas fuentes, en información. El segundo momento compromete la interpretación sectorizada, en atención al tipo de público y al tipo de instrumentos que se aplicó. El tercer momento tiene un carácter integrador, puesto que en él se intenta congregar las interpretaciones particularizadas a fin de construir un diagnóstico integral de la Institución.

• Evaluación: Esta fase se propone la evaluación interna y externa de la Institución, así como la construcción del plan de mejoramiento. La evaluación interna supone, por un lado, el proceso de emisión de juicios de la calidad y, por otro lado, un proceso de meta-evaluación que tiene como propósito evaluar la evaluación, con el fin de hacer las rectificaciones necesarias. Además, la evaluación interna, en consonancia con el carácter participativo que se le ha querido imprimir al proceso de autoevaluación con fines de acreditación, implica la apertura de espacios institucionales para que la comunidad educativa pueda discutir y evaluar los resultados del proceso de autoevaluación.

La evaluación externa, por su parte, estará a cargo de los pares colaborativos a los que la Institución convoque; es a ellos a quienes corresponde, en consonancia con los criterios y los procedimientos que ha determinado el CNA y, por supuesto, con la confrontación entre la información que aporta el informe y sus anexos y, aquella que se derive de la interacción con la comunidad institucional, determinar las condiciones efectivas que se tienen para enviar el documento al CNA.
En este orden de ideas, los productos de esta fase son: la evaluación interna y la evaluación externa, así como la realización de los ajustes que se deriven de ambos procesos y, finalmente, el plan de mejoramiento institucional.

Autorregulación: Esta fase se propuso la definición y la aplicación de un proceso de gestión de los planes de mejoramiento y de mantenimiento que resulten del proceso mismo de la autoevaluación institucional.

Componentes transversales. El desarrollo de las fases descritas está acompañado de dos procesos que se conciben como transversales y que, en última instancia, son definitivos para el logro de los propósitos del proyecto de acreditación institucional, ellos son: los procesos de comunicación divulgación y sensibilización y, el sistema de gestión de la información. A continuación se enuncian las acciones desarrolladas en cada uno de ellos.

Procesos de comunicación, divulgación y sensibilización

El sentido que puede cobrar un proyecto institucional, de la magnitud del que ahora nos ocupa, está íntimamente relacionado con la capacidad que demuestre el grupo responsable para vincular a la comunidad educativa. Ahora bien, el carácter vinculante no está dado de antemano sino que se construye en la dinámica misma de las interacciones y las transacciones cotidianas, que tienen lugar en el contexto institucional.
En el propósito de vincular a la comunidad educativa se realizaron las siguientes actividades clasificadas según el tipo de procesos a los que se orientaron:
Procesos de divulgación y sensibilización: Feria de la calidad, concurso: El Calidoso; Serie de folletos: Por la calidad; medios virtuales y medios institucionales impresos; plegables; y, recorridos informativos como estrategia de comunicación cara a cara.

Procesos de capacitación: taller de prospectiva; Jornada de capacitación en estrategias de comunicación; Conversatorios sobre experiencias de acreditación en el país; ciclos de capacitación en Normas ISO y en Procesos; jornadas de capacitación para funcionarios de enlace; capacitación en definición, formulación y ejecución de proyectos:

Procesos publicitarios: se diseñaron las siguientes piezas publicitarias: vallas, boletines, afiches promocionales, pendones, rompe-tráficos; entre otros

Sistema de gestión de información

La gestión de la información es un insumo indispensable en el proyecto de acreditación institucional por las siguientes razones: en primer lugar, porque permite verificar la existencia y las condiciones de calidad de la información documental y estadística de la Institución, a luz de los indicadores del Consejo Nacional de Acreditación CNA. En segundo lugar, porque la gestión de la información permite realizar procesos de categorización y de sistematización de la información existente. En tercer lugar, porque el procesamiento de la información se constituye en insumo para el informe de autoevaluación que se envía al CNA. En cuarto lugar, porque la sistematización de la información se convierte en un insumo cualificado para la toma de decisiones.

Para la gestión de la información se realizó el siguiente procedimiento:
1. Elaboración de plantillas para consignar los datos
2. Recolección de los datos
3. Clasificación de la información
4. Análisis y evaluación de la información